Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas
con Motivo de la Conmemoración del Día Mundial del Agua
22 de marzo de 2012
En las
próximas décadas, para poder alimentar a una población mundial cada vez mayor y
garantizar la seguridad alimentaria y nutricional para todos será necesario
aumentar la producción de alimentos. Esto, a su vez, significa que nuestro
recurso finito más importante, el agua, deberá utilizarse de forma sostenible.
El tema del
Día Mundial del Agua que se celebra este año es «El agua y la seguridad
alimentaria». La agricultura es, con mucho, el principal usuario de agua dulce.
A menos que aumentemos nuestra capacidad para utilizar el agua de manera
sensata en la agricultura, no podremos acabar con el hambre y abriremos la
puerta a una serie de problemas, entre ellos la sequía, la hambruna y la
inestabilidad política.
En muchas
partes del mundo, el agua escasea cada vez más y se han ido reduciendo las
tasas de aumento de la producción agrícola. Al mismo tiempo, el cambio
climático está agravando los riesgos y la imprevisibilidad para los
agricultores, especialmente para los agricultores pobres de los países de bajos
ingresos, que son los más vulnerables y los que tienen más dificultades para
adaptarse.
Estos
desafíos interrelacionados aumentan la competencia entre las comunidades y los
países por los escasos recursos hídricos, con lo cual agravan antiguos
problemas de seguridad, crean otros nuevos y dificultan la consecución de los
derechos fundamentales a la alimentación, al agua y al saneamiento. Con casi
1.000 millones de personas que padecen hambre y alrededor de 800 millones de
personas que aún no tienen un suministro seguro de agua potable, es mucho lo
que debemos hacer para fortalecer los cimientos de la estabilidad en los planos
local, nacional y mundial.
A fin de
garantizar la seguridad alimentaria e hídrica para todos se requerirá la plena
participación de todos los sectores y agentes. Será necesario transferir
tecnologías hídricas apropiadas, empoderar a los pequeños productores de
alimentos y conservar los servicios esenciales de los ecosistemas. Se
requerirán políticas que promuevan los derechos al agua para todos, una mayor
capacidad reguladora y la igualdad entre los géneros. También será esencial
invertir en la infraestructura hídrica, el desarrollo rural y la ordenación de
los recursos hídricos.
Todos
deberíamos sentirnos alentados por el renovado interés político por la
seguridad alimentaria, como demuestra el alto grado de prioridad que se
atribuye a esta cuestión en el programa del G-8 y del G-20, el hincapié que se
hace en el nexo entre alimentos, agua y energía en el informe de mi Grupo sobre
la sostenibilidad mundial, y el número cada vez mayor de países que se
comprometen a fomentar la nutrición.
En
este Día Mundial del Agua, insto a todos los asociados a que aprovechen
cabalmente la oportunidad que brinda la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20). En Río debemos establecer la conexión
entre la seguridad hídrica y la seguridad alimentaria y nutricional en el
contexto de una economía verde. El agua contribuirá decisivamente a crear el
futuro que queremos.
Fuente: www.un.org/es
